ver(me) a través

Pude verme haciendo lo que no quiero hacer y me dio un poco de náuseas, sin terminar nada, sin haber empezado algo en realidad; es como cuando primero encuentras el hilo y luego la aguja.

dos y uno.

Mientras camino de la mano contigo por Bandera corre tanto viento que me eriza la piel, pero el sol está brillando tan fuerte que la sensación congelante se pasa rápido. Te miro pensando en que no había sido tan feliz antes de estar contigo, que todos los que estuvieron cerca antes fueron casi todo el tiempo escritos en la arena seca para que un soplo las borrara, ahora y desde el primer día que te conocí lo que más me importa eres tú. Me despido de tí antes de los torniquetes del Metro Plaza de Armas, pensando y deseando que ojalá este no sea el último beso, que no me equivoque de nuevo y que no te vayas nunca nunca de mi vida, que este no sea el último abrazo, ni el último “te llamo” o “que llegues bien”, que esta no sea la última vez que pueda sentir el olor de tu cuello y sentir que debo estar ahí, que ese es el lugar donde quiero estar por el resto de lo que quede. Llego a Bellas Artes pensando en cuántas veces hemos estado ahí para las exposiciones que no siempre te gustan, que a veces te aburres y que te quieres ir, o cuando íbamos al forestal. Las veces que hemos comprado helados o jugos en esa botillería en la esquina de Mosqueto. Llego a Baquedano y también me acuerdo de todas esas veces que nos juntamos ahí el 2006, cuando me ibas a buscar. Cuando voy por la línea 1 es inevitable pensar en El Golf y en la avenida el Alcalde, me acuerdo del primer beso rechazado, de los nervios y las risas incómodas. También me acuerdo de todas las veces que hemos ido a providencia a mirar cosas, a comprar, a sentarnos y darnos besos en las bancas de lyon, cuando fuimos al cine arte tobalaba, cuando hemos caminado hasta Manuel Montt esperando que el metro se desocupe y hemos ido a mirar esas galerías que tienen libros cerca de ahí. Todas esas veces que vamos al cine Hoyts de la reina y nos vamos conversando desde mi casa o nos juntamos en Simón Bolívar, cuando era invierno para volver a casa nos íbamos a esa, pero cuando tenemos ganas de caminar volvemos a mi casa comentando la película. O las miles de veces que hemos ido a la pileta de homenaje a la fuerza aérea, y solamente hemos dejado pasar el tiempo. Me acuerdo del metro Universidad de Chile y ese día que me esperaste como tres horas, fuimos a ver Machuca y cuando regresamos para que no perdieras el bus nos besamos, ese fue un beso con frenillos. Pero ahora ya estamos grandes, ya no estamos tan nerviosos ni nos damos besos con frenillos, nos juntamos en el Metro Los Heroes, vamos a comer, vamos a mirar, nos juntamos para venir a mi casa, a veces me acompañas a avenida España para tomar la micro, y si no, vamos todavía de la mano para ir a Bascuñán, cuando por fin me voy, pienso lo mismo, no quiero irme y no quiero irme de tí.

Próximas entradas »